Presidente Petro y Claudia López discutirán alternativas para realizar el primer tramo del metro de Bogotá

El presidente, Gustavo Petro, tiene una puerta abierta para ganar, o por lo menos tomar la iniciativa, en su pelea contra el metro elevado que contrató el exalcalde bogotano Enrique Peñalosa. El resultado comenzará a vislumbrarse cuando se reúna este miércoles con la alcaldesa, Claudia López. Discutirán las cinco alternativas que presentaron los contratistas chinos de la primera línea del metro para soterrar por lo menos un tramo, según informó en la mañana del lunes el periódico El Tiempo. Petro ha batallado desde que fue alcalde para que el metro sea subterráneo. No parece fácil que logre convencer a López, que quiere avanzar lo más rápido posible en concretar la obra que los bogotanos anhelan desde hace casi un siglo. Esto con el trasfondo de las elecciones locales de octubre, cuando posiblemente se enfrenten un candidato petrista, uno cercano a la alcaldesa y otros más de derecha, por el segundo cargo electo más poderoso de Colombia.

Como alcalde, entre 2012 y 2015, Petro avanzó en años de estudios y acordó con el entonces presidente Juan Manuel Santos la cofinanciación de un proyecto de metro subterráneo que quedó casi listo. Pero no alcanzó a licitarlo. El alcalde que lo sucedió, Enrique Peñalosa, modificó el tipo de obra y licitó una línea con un trazado muy similar pero elevado, con el objetivo de ahorrar costos. Avanzó con la alternativa actual: 23,9 kilómetros, inicialmente a nivel desde el Portal de las Américas en el suroccidente hasta el centro de la ciudad, y luego elevado por el borde oriental, la zona más densa de la ciudad, hasta la calle 78, con una parte significativa por la Avenida Caracas.

López manifestó su preferencia por un metro subterráneo en la campaña que ganó en 2019, pero cuando se posesionó en enero de 2020 ya Peñalosa había licitado la obra y había un acuerdo firmado con el consorcio chino APCA Transmimetro. Quedaban pocas alternativas si quería cumplir el objetivo de que Bogotá inaugure el anhelado metro en 2028, cuando ella ya no sea la alcaldesa. “La primera línea no es un sueño, no es un proyecto, es un contrato que va al 18%. El metro va y va ya”, aseguró hace unos meses. Dar marcha atrás es difícil: avanza en estos momentos la construcción de un patio taller en el suroriente y de un intercambiador en la calle 72. Además, la Empresa Metro ha comprado decenas de predios y demolido construcciones en varios puntos del trazado.

Hace unas semanas, el presidente se reunió con la alcaldesa para reflotar su aspiración de hacer subterránea al menos una parte de la primera línea, y de ser posible llevarla más al norte, hasta la calle 100. La alcaldesa no se cerró a la posibilidad, aunque aseguró que el Gobierno nacional deberá encargarse de conseguir los recursos adicionales que hagan falta. El consorcio chino avanzó con un estudio sobre las alternativas y sus sobrecostes y el Departamento Administrativo de la Presidencia de la República (DAPRE) contrató la semana pasada al exconsejero de Estado y abogado Enrique Gil Botero para evaluar la viabilidad jurídica de modificar el contrato de concesión.

La espera por las opciones ha llegado a su final. Según El Tiempo, APCA ha sugerido cinco opciones, que retrasarían la puesta en funcionamiento de la primera línea. La más económica ronda los 8,2 billones de pesos (alrededor de 1.800 millones de dólares) y contempla un tramo subterráneo entre la calle 1A Sur y la 72, sin extender la línea al norte. En el otro extremo, la más costosa extiende el trayecto por debajo de la tierra hasta la calle 100 y eleva el presupuesto adicional a 17 billones de pesos (unos 3.700 millones de dólares).

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